sábado, 19 de septiembre de 2026

VINE I VEURAS. Los jornaleros y la generosidad de Dios; Evangelio de san Mateo 20, 1-16

 

Guion 115 Los jornaleros y la generosidad de Dios

Evangelio de san Mateo 20, 1-16

Un espacio que esperamos pueda ser de ayuda para todos. Un encuentro de oración y de reflexión, para que podamos sentirnos mejor interiormente y, sobre todo, en nuestra relación personal con Dios.

Hoy nuevamente, a través de esta experiencia comunitaria y con la imprescindible ayuda del Espíritu Santo, intentaremos tener un encuentro personal con Jesús de Nazaret, y experimentar la presencia de Dios.

Os invitamos a tomar un tiempo de reflexión, poniéndonos en presencia del Señor. Hoy nos espera una oración muy especial basada en el Evangelio de Mateo. En ella, Jesús nos va a hablar de un Dios que sale a buscarnos a distintas horas del día, sin importar nuestro cansancio o nuestra historia. Dejemos fuera las prisas y dispongamos el corazón para dejarnos encontrar por Él.

Pidamos en esta oración abrir el corazón a ese amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que nos acompaña siempre.

Señor Dios nuestro,

en este día en que celebramos tu presencia como Padre, Hijo y Espíritu Santo,

te pedimos que llenes nuestro corazón de tu luz.

Danos la confianza del Padre que cuida,

la cercanía de Jesús que acompaña,

y la fuerza del Espíritu que anima y consuela.

Que esta oración compartida nos una más a ti

y nos ayude a vivir con esperanza cada día.

Amén.

En Jesucristo está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección. Ahora pues, con actitud de fe y confianza, iniciaremos con unas sencillas peticiones,

Tú que eres luz y verdad, ven a iluminar nuestros corazones y nuestros caminos.

Te lo pedimos Señor.

Despierta en nosotros una fe viva y profunda. Ayúdanos a confiar en Dios incluso cuando no comprendamos sus caminos.

Te lo pedimos Señor.

Derrama sobre nuestras familias tu amor y tu paz. Sana nuestras heridas, fortalece nuestros vínculos y enséñanos a perdonarnos de corazón.

Te lo pedimos Señor.

 Acompaña a quienes sufren, a los enfermos, a los que se sientes solos y a quienes atraviesan momentos de angustia. Sé para ellos consuelo y esperanza.

Te lo pedimos Señor.

 Concede sabiduría y humildad a quienes tienen responsabilidades en nuestra Iglesia. Guía sus decisiones y ayúdales a servir siempre con amor.

Te lo pedimos Señor.

 Enséñanos a reconocer tu presencia en nuestra vida cotidiana. Abre nuestros ojos para descubrir las pequeñas señales de tu amor y darnos un corazón agradecido.

Te lo pedimos Señor.

 Despierta en nosotros el deseo de anunciar a Jesús. Que nuestras palabras, nuestras obras y nuestra manera de vivir sean un testimonio de su Evangelio.

Te lo pedimos Señor.

 Quédate con nosotros en este encuentro de oración. Toma nuestras preocupaciones, nuestros deseos y nuestras necesidades, y ayúdanos a abandonarnos confiadamente en las manos del Padre.

Te lo pedimos Señor.

Ven y quédate con nosotros.

Dígnate infundirte en lo más íntimo de nuestros corazones.

Enséñanos en qué tenemos que ocuparnos, hacia donde tenemos que dirigir nuestros esfuerzos.

Haznos saber lo que tenemos que realizar, para que con tu ayuda podamos agradarte en todo.

Sé tú solo quien inspires y lleves a feliz término nuestras decisiones.

Tú solo, con Dios Padre y su Hijo, posees el nombre glorioso.

No permitas que seamos perturbadores de la justicia, Tú que amas la equidad en sumo grado.

Que la ignorancia no nos arrastre al mal, ni nos desvíe el aplauso, ni nos corrompa el interés del lucro, o la preferencia de las personas. Antes bien, únenos a ti de modo eficaz por el don de tu gracia.

Que seamos uno en ti y en nada nos apartemos de la verdad. Y por hallarnos reunidos en tu nombre podamos mantener en todo la justicia, guiados por el amor, para que aquí y ahora no nos separemos en nada de ti.

Evangelio de san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido’. Ellos fueron.

»Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’.

Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’.

Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’.

»Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:

‘Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’.

Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’.

Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».

Comentario – sobre el evangelio:

la parábola de los jornaleros no debe leerse, lógicamente, de manera literal, desde una perspectiva humana, ni con criterios de justicia distributiva o de política social. La parábola de los trabajadores de la viña, o, más bien, del dueño de la viña, es una parábola, y el núcleo de su enseñanza se puede sintetizar en estos tres puntos:

a) Dios no trata a los seres humanos según la lógica de la productividad del trabajo, sino buscando siempre el bien de los últimos y de los menos privilegiados;

b) la lógica de la bondad de Dios no es la ilógica de los gestores de la economía y de la política;

c) la solución de tantos problemas sociales que hoy afectan a muchas personas no vendrá de la mano de los economistas ni de los políticos, sino del cambio de actitud de las personas, de la recuperación de la bondad y del sentido humanitario del ser humano. Esta es la gran lección que nos ofrece la gratuidad de Dios, que queda reflejada en esta parábola.

Los criterios de la economía son criterios de codicia, mientras que los criterios de Dios son criterios de compasión y de bondad hacia los más débiles y necesitados. Hay que aprender esta lección.

Os pedimos ahora un minuto de silencio. Para pensar y reflexionar sobre todo cuanto hemos leído y proclamado antes.

Unos momentos para la reflexión.

¿Te identificas con los primeros jornaleros? ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?

¿Crees injusta la decisión del propietario sobre pagar a todos los jornaleros por igual? ¿Qué habrías hecho tú en su lugar

¿Te alegras genuinamente cuando alguien alejado experimenta el amor de Dios, o late un sutil juicio de “no se lo merece”?

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

En nombre de todo el grupo, de Carme,  Amparo,  Roser,  Manuel , Eulogio y la colaboracion de Mn. Manel Simó muchas gracias .

Os informamos que el próximo encuentro será el viernes 16 de octubre a las 19:30. 

Parroquia N.S. Salas Viladecans

viernes, 19 de junio de 2026

VEN Y VERAS

 

No tengáis miedo: valéis mucho para Dios

Evangelio de san Mateo 10, 26-33

Buenas tardes, bienvenidas y bienvenidos a este encuentro de “Ven y verás”, un encuentro que, como sabéis, preparamos con mucho cariño.

En nombre de todo el grupo, de Carme, de Amparo, de Roser, de Manuel y de mí mismo, muchas gracias por participar en este encuentro.

Un espacio que esperamos pueda ser de ayuda para todos. Un encuentro de oración y de reflexión, para que podamos sentirnos mejor interiormente y, sobre todo, en nuestra relación personal con Dios.

Hoy nuevamente, a través de esta experiencia comunitaria y con la imprescindible ayuda del Espíritu Santo, intentaremos tener un encuentro personal con Jesús de Nazaret, y experimentar la presencia de Dios.

El evangelio del próximo domingo, y de hoy, nos hablará de vencer el miedo con la confianza. Jesús les pedirá a sus discípulos que no tengan miedo, para decir, y también que no tengan miedo ante la muerte. El miedo puede ser un arma contra la verdad, y siempre habrá quién quiera controlar nuestro miedo para manipular la verdad. Lo importante en esta vida, dice Jesús, es mantener el alma en la verdad del evangelio, y no venderla por miedo a nadie. Nuestro temor debe estar dirigido a Dios, no como miedo que paraliza y cohíbe, sino como respeto que venera y adora al que quiere habitar en nuestra alma con su amor y su verdad.

Pidamos en esta oración abrir el corazón a ese amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que nos acompaña siempre.

Señor Dios nuestro,

en este día en que celebramos tu presencia como Padre, Hijo y Espíritu Santo,

te pedimos que llenes nuestro corazón de tu luz.

Danos la confianza del Padre que cuida,

la cercanía de Jesús que acompaña,

y la fuerza del Espíritu que anima y consuela.

Que esta oración compartida nos una más a ti

y nos ayude a vivir con esperanza cada día.

Amén.

La lectura del Evangelio es el eje fundamental de todos nuestros encuentros. Es la vida, la experiencia, las enseñanzas de Jesús de Nazaret. 

Dice así: 

Lectura del Evangelio de san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.

Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.

A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en el cielo».

Comentario – sobre el evangelio proclamado

El evangelio de hoy continua con el llamado discurso de la misión, que comenzamos a leer el domingo pasado y que Mateo recoge en el capítulo 10 de su evangelio. Es el discurso que dirige Jesús a sus apóstoles cuando les envía a transmitir el evangelio.

          En el texto, aparece hasta tres veces la expresión no temáis, no tengáis miedo… Y es que el miedo, tanto el miedo físico como los temores interiores, es, sin duda, una manifestación psíquica y afectiva casi inevitable en el ser humano que paraliza muchas de sus decisiones y actividades.

          Pero el miedo de que nos habla hoy el evangelio puede vencerse a fuerza de decisión y valentía: es el miedo que puede ser superado por la voluntad firme de quien sabe lo que quiere y el precio que cuesta; el miedo que puede hacernos retroceder en nuestras convicciones de conciencia; el miedo que, a veces, paraliza nuestra opción cristiana...

          Jesús nos dice rotundamente: «No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.»

          En el contexto de unas comunidades cristianas que habían experimentado las persecuciones y que, en la posterior pax romana, veían cómo los disidentes del Imperio romano seguían optando por la violencia, el evangelista Mateo recuerda que el peligro no reside únicamente en el uso de las armas de guerra, sino también en la muerte de los verdaderos valores evangélicos: los valores del amor, la justicia y la libertad. Es la pérdida de estos valores la que produce la muerte del alma...

          Hoy vivimos en una época en la que parece que, de

algún modo, nos avergonzamos de manifestarnos como cristianos. Como si tuviéramos que pedir disculpas por serlo. El qué dirán o el qué pensarán son a menudo trampas para nuestra libertad interior, que nos impiden decir lo que pensamos, o actuar según nuestras convicciones.

          Sin embargo, este evangelio no debe entenderse como una invitación a volver a actitudes arrogantes e intolerantes. La valentía significa no pisotear a nadie, pero tampoco dejarse pisotear. En un mundo donde se reclama el respeto hacia cualquier manera de pensar y de actuar, los cristianos y las cristianas debemos proponer, sin miedo y desde la serenidad y la espontaneidad, un estilo y una manera de vivir... Proclamamos, por encima de todo, el respeto a la vida y a las personas, como nos repitió hasta la saciedad el Papa León XIV en su visita a nuestras comunidades...

          Si actuamos así, no dejaremos de encontrar incomprensiones y contrariedades, pero nunca estaremos solos. El Señor, dice el Evangelio, nos ama más que a las aves del campo y tiene contados incluso nuestros cabellos...: una manera muy expresiva de decir que siempre estará a nuestro lado.

Frases para el pensamiento:

Invitación a un minuto de silencio y reflexión.

Os pedimos ahora un minuto de silencio. Para pensar y reflexionar sobre todo cuanto hemos leído y proclamado antes.

Unos momentos para la reflexión.

Lanzaremos unas frases que puedan ayudarnos a reflexionar:

1. El miedo y la confianza

 A nuestra edad, ¿qué temores nos siguen rondando el corazón y cómo nos ayuda Jesús a superarlos?

Jesús nos dice: "No tengáis miedo". Con los años aprendemos que muchos temores eran infundados y que la última palabra siempre la tiene Dios. Poner los miedos en sus manos nos da la paz que el mundo no puede dar.

2. El cuidado de Dios en los detalles

Mirando hacia atrás en nuestras vidas, ¿cómo hemos sentido que Dios nos cuida, como a los gorriones del Evangelio?

El Evangelio dice que Dios tiene contados hasta nuestros cabellos. Para el Padre no somos invisibles; cada arruga y cada vivencia nuestra tiene un valor inmenso para Él. Su amor nos ha sostenido ayer y nos sostiene hoy.

3. Dar testimonio con la vida

¿Cómo podemos seguir siendo testigos de Jesús hoy en día con nuestra familia, vecinos o enfermos?

"Declararse por Jesús" a nuestra edad no exige grandes discursos, sino una sonrisa, una palabra de aliento, el perdón o una oración silenciosa. Nuestra vida y nuestra fe son el mejor Evangelio que los más jóvenes pueden leer.

Después de estos momentos de interiorización y reflexión, debemos dar gracias al Señor;

Rezando el PADRENUESTRO.

el próximo encuentro será el viernes 18 de septiembre a las 19:30.

Parroquia Nuestra Señora de Salas, Viladecans

Muchas gracias a todos y a todas,