No tengáis miedo: valéis
mucho para Dios
Evangelio de san Mateo 10,
26-33
Buenas tardes, bienvenidas y bienvenidos a este encuentro de “Ven y verás”, un encuentro que, como sabéis, preparamos con mucho cariño.
En nombre de todo el grupo, de Carme, de Amparo, de Roser, de Manuel y de mí mismo, muchas gracias por participar en este encuentro.
Un espacio que esperamos pueda ser de ayuda para todos. Un encuentro de oración y de reflexión, para que podamos sentirnos mejor interiormente y, sobre todo, en nuestra relación personal con Dios.
Hoy nuevamente, a través de esta experiencia comunitaria y con la imprescindible ayuda del Espíritu Santo, intentaremos tener un encuentro personal con Jesús de Nazaret, y experimentar la presencia de Dios.
El evangelio
del próximo domingo, y de hoy, nos hablará de vencer el miedo con la confianza.
Jesús les pedirá a sus discípulos que no tengan miedo, para decir, y también
que no tengan miedo ante la muerte. El miedo puede ser un arma contra la
verdad, y siempre habrá quién quiera controlar nuestro miedo para manipular la
verdad. Lo importante en esta vida, dice Jesús, es mantener el alma en la
verdad del evangelio, y no venderla por miedo a nadie. Nuestro temor debe estar
dirigido a Dios, no como miedo que paraliza y cohíbe, sino como respeto que
venera y adora al que quiere habitar en nuestra alma con su amor y su verdad.
Pidamos en esta oración abrir el corazón a ese amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que nos acompaña siempre.
Señor
Dios nuestro,
en
este día en que celebramos tu presencia como Padre, Hijo y Espíritu Santo,
te pedimos que llenes nuestro corazón de tu luz.
Danos
la confianza del Padre que cuida,
la
cercanía de Jesús que acompaña,
y la fuerza del Espíritu que anima y consuela.
Que
esta oración compartida nos una más a ti
y
nos ayude a vivir con esperanza cada día.
Amén.
La lectura del Evangelio es el eje fundamental de todos nuestros encuentros. Es la vida, la experiencia, las enseñanzas de Jesús de Nazaret.
Dice así:
Lectura del Evangelio de san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que
no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os
digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar
el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo. ¿No se
venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al
suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la
cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que
muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me
declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante
los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en el cielo».
Comentario – sobre el evangelio proclamado
El evangelio de hoy continua con el llamado discurso de la misión, que comenzamos a leer el domingo pasado y que Mateo recoge en el capítulo 10 de su evangelio. Es el discurso que dirige Jesús a sus apóstoles cuando les envía a transmitir el evangelio.
En el texto, aparece hasta tres veces la expresión no temáis, no tengáis miedo… Y es que el miedo, tanto el miedo físico como los temores interiores, es, sin duda, una manifestación psíquica y afectiva casi inevitable en el ser humano que paraliza muchas de sus decisiones y actividades.
Pero el miedo de que nos habla hoy el evangelio puede vencerse a fuerza de decisión y valentía: es el miedo que puede ser superado por la voluntad firme de quien sabe lo que quiere y el precio que cuesta; el miedo que puede hacernos retroceder en nuestras convicciones de conciencia; el miedo que, a veces, paraliza nuestra opción cristiana...
Jesús nos dice rotundamente: «No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.»
En el contexto de unas comunidades cristianas que habían experimentado las persecuciones y que, en la posterior pax romana, veían cómo los disidentes del Imperio romano seguían optando por la violencia, el evangelista Mateo recuerda que el peligro no reside únicamente en el uso de las armas de guerra, sino también en la muerte de los verdaderos valores evangélicos: los valores del amor, la justicia y la libertad. Es la pérdida de estos valores la que produce la muerte del alma...
Hoy vivimos en una
época en la que parece que, de
algún modo, nos avergonzamos de manifestarnos como cristianos. Como si tuviéramos que pedir disculpas por serlo. El qué dirán o el qué pensarán son a menudo trampas para nuestra libertad interior, que nos impiden decir lo que pensamos, o actuar según nuestras convicciones.
Sin embargo, este evangelio no debe entenderse como una invitación a volver a actitudes arrogantes e intolerantes. La valentía significa no pisotear a nadie, pero tampoco dejarse pisotear. En un mundo donde se reclama el respeto hacia cualquier manera de pensar y de actuar, los cristianos y las cristianas debemos proponer, sin miedo y desde la serenidad y la espontaneidad, un estilo y una manera de vivir... Proclamamos, por encima de todo, el respeto a la vida y a las personas, como nos repitió hasta la saciedad el Papa León XIV en su visita a nuestras comunidades...
Si actuamos así, no
dejaremos de encontrar incomprensiones y contrariedades, pero nunca estaremos
solos. El Señor, dice el Evangelio, nos ama más que a las aves del campo y
tiene contados incluso nuestros cabellos...: una manera muy expresiva de decir
que siempre estará a nuestro lado.
Frases para el pensamiento:
Invitación a un minuto de silencio y reflexión.
Os pedimos ahora un minuto de silencio.
Para pensar y reflexionar sobre todo cuanto hemos leído y proclamado antes.
Unos momentos para la reflexión.
Lanzaremos unas frases que puedan
ayudarnos a reflexionar:
1. El miedo y la confianza
A nuestra edad, ¿qué temores nos siguen rondando el corazón y cómo nos ayuda Jesús a superarlos?
Jesús nos dice: "No tengáis miedo". Con los años aprendemos que muchos temores eran infundados y que la última palabra siempre la tiene Dios. Poner los miedos en sus manos nos da la paz que el mundo no puede dar.
2. El cuidado de Dios en los detalles
Mirando hacia atrás en nuestras vidas, ¿cómo hemos sentido que Dios nos cuida, como a los gorriones del Evangelio?
El Evangelio dice que Dios tiene contados hasta nuestros cabellos. Para el Padre no somos invisibles; cada arruga y cada vivencia nuestra tiene un valor inmenso para Él. Su amor nos ha sostenido ayer y nos sostiene hoy.
3. Dar testimonio con la vida
¿Cómo podemos seguir siendo testigos de Jesús hoy en día con nuestra familia, vecinos o enfermos?
"Declararse por Jesús" a nuestra edad no exige grandes discursos, sino una sonrisa, una palabra de aliento, el perdón o una oración silenciosa. Nuestra vida y nuestra fe son el mejor Evangelio que los más jóvenes pueden leer.
Después de estos momentos de interiorización y reflexión, debemos dar gracias al Señor;
Rezando el PADRENUESTRO.
el próximo encuentro
será el viernes 18 de septiembre
a las 19:30.
Parroquia Nuestra Señora de Salas, Viladecans
Muchas gracias a todos y a todas,


No hay comentarios:
Publicar un comentario